I INTRODUCCION
I INTRODUCCION
 

 
LA CUESTION PASTORAL DE LA ERMITA DEL CERRO
I INTRODUCCION
II. LOS HECHOS
III. ASPECTOS DOCTRINALES
2. LAS REVELACIONES PRIVADAS
RELACION entre Revelación Pública y Revelaciones privadas
CARISMA DE CURACION
IV. LO INFORMADO POR LA SEÑORA MARIA LIVIA GALLIANO DE OBEID
V.- APRECIACIONES Y DISPOSICIONES
DECLARACION SOBRE LA CUESTION DEL CERRO
Parrafo
SALTA, ARGENTINA, Lunes 7 de Abril de 2003.-
A los Sres. Presbíteros, Diáconos, a los Religiosos y Religiosas, a las Monjas del Monasterio de San Bernardo y a la Sra. María Livia Galliano de Obeid.
Para la mayor gloria de Dios y de la Santísima Virgen, nuestra Madre.

I. INTRODUCCION

1. En la reunión del Consejo Presbiteral celebrada el 5 de noviembre del año 2002 se trató la cuestión de las supuestas revelaciones de la Santísima Virgen a la Señora María Livia Galiano de Obeid y el movimiento espiritual suscitado alrededor de la Ermita construida en el Cerro a la que acuden los fieles especialmente los días sábados.
Según las informaciones que me transmitió la Sra. María Livia por escrito; se difundió por diez años esta realidad que nace en 1990 y tuvo una extensión muy fuerte a partir de la construcción de esta ermita en el 2001. En efecto, cada semana se reúnen muchos fieles, algunos venidos de otros lugares, a rezar. Además,allí se imponían las manos procurando curación (hoy se hace un gesto de "tocar" al enfermo o al fiel que lo pide.)

2. El Monasterio de las Monjas Carmelitas de San Bernardo no es ajeno a la difusión de esta devoción que se ha instalado en nuestra arquidiócesis y que parece exigir una acción pastoral que permita discernir y orientar la misma. Libros, videos y otras propuestas devocionales, publicados y difundidos desde dicho Monasterio atestiguan lo dicho (algunas publicaciones hechas, incluso, sin la debida autorización eclesiástica). De hecho en los libros publicados se lee "Se distribuye en Carmelitas Descalzas- Caseros 73- 4400- Salta-Argentina- Tel (0387) 431-0092".
Lo visto, escuchado y compartido con sacerdotes, laicos y religiosos y estudiado con el Consejo Episcopal y con la Comisión creada para esta cuestión, me permiten, después de un tiempo más que suficiente de espera y de plegaria, afirmar lo siguiente: