2. LAS REVELACIONES PRIVADAS
2. LAS REVELACIONES PRIVADAS
 

 
LA CUESTION PASTORAL DE LA ERMITA DEL CERRO
I INTRODUCCION
II. LOS HECHOS
III. ASPECTOS DOCTRINALES
2. LAS REVELACIONES PRIVADAS
RELACION entre Revelación Pública y Revelaciones privadas
CARISMA DE CURACION
IV. LO INFORMADO POR LA SEÑORA MARIA LIVIA GALLIANO DE OBEID
V.- APRECIACIONES Y DISPOSICIONES
DECLARACION SOBRE LA CUESTION DEL CERRO
1.- La Iglesia acepta que pueden existir.
2.- Su función no es la de "completar" la Revelación definitiva de Cristo, sino la de ayudar a vivirla más plenamente en una cierta época de la historia.
3.- La autoridad de la revelaciones privadas es esencialmente diversa de la única revelación pública: ésta exige nuestra fe, aquellas sólo exigen a la persona que efectivamente las hubiera recibido.
4. El criterio de verdad y de valor de una revelación privada es su orientación a Cristo. Cuando ella nos aleja de Cristo, cuando se hace autónoma o más aún, cuando se hace pasar como otro y mejor designio de salvación, más importante que el Evangelio, entonces no proviene ciertamente del Espíritu Santo, que nos guía hacia el interior del Evangelio y no fuera del mismo.
5.- ¿Cuál es la categoría teológica de las revelaciones privadas? San Pablo enseña: "No extingan la acción del Espíritu; no desprecien las profecías; examínenlo todo y quedense con lo bueno" (1 Tes 5, 19-21). El don de la profecía se ha dado siempre en la Iglesia. Se ha de examinar. La profecía en la Biblia no quiere decir predecir el futuro, sino explicar la voluntad de Dios para el presente, lo cual muestra el recto camino para el futuro.
6.- ¿Qué decir de la estructura antropológica de las revelaciones privadas? La antropología teológica distingue tres formas de percepción o de "visión": la visión con los sentidos, es decir la percepción externa corpórea, la percepción interior y la visión espiritual (visio sensibilis, imaginativa, intellectualis). Si estuviéramos ante un caso de visiones se trataría de percepción interior o visión imaginativa, donde coincide un elemento externo, suprasensible, con el elemento subjetivo que traduce la experiencia. Por ello, el discernimiento de la Iglesia para interpretar el fenómeno de la visión aparece ciertamente necesario, puesto que el riesgo del subjetivismo es mucho mayor. Esto exige que la Iglesia en sus investigaciones estudie con mucho detenimiento el fenomeno y recurra al auxilio de las ciencias (entre las que no se ha de excluir la psicología) para conseguir un acercamiento lo más objetivo a la realidad.